viernes 12 de julio de 2024

Síndrome K: La “enfermedad mortal” que salvó a cientos de judíos

Síndrome K: La “enfermedad mortal” que salvó a cientos de judíos

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Esta es una historia increíble, una de esas que vale la pena conocer y compartir. Es la historia de tres personas que mostraron lo mejor de sí mismas frente a la crueldad de otros. Se trata de un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial, el síndrome K, un término que encierra una historia fascinante.

El síndrome K se refiere a un engaño ingenioso llevado a cabo por médicos italianos durante la Segunda Guerra Mundial para salvar vidas de judíos en medio de la barbarie.

Todo sucedió en Roma a finales de 1943, cuando las fuerzas de la Alemania nazi ocuparon la capital italiana tras la caída de su aliado, el fascista Benito Mussolini, derrocado por un grupo de militares, empresarios y políticos.

Una vez que tomaron el control de la «ciudad eterna», los soldados de Adolf Hitler comenzaron una cacería contra la comunidad judía local, que hasta ese momento había escapado de la brutal persecución y exterminio que había tenido lugar en otras partes de Europa.

Los judíos comenzaron a refugiarse en iglesias, monasterios, conventos e incluso en hospitales administrados por la Iglesia Católica para evitar ser deportados a los temidos campos de concentración, sobre los cuales ya circulaban terribles rumores.

El síndrome K, la enfermedad milagro

En la capital italiana, el 16 de octubre de 1943, soldados alemanes irrumpieron en el gueto judío, ubicado a solo tres kilómetros del Vaticano, y comenzaron a apresar a hombres, mujeres y niños, capturando a más de un millar.

Algunos afortunados lograron escapar y encontraron refugio en el hospital San Juan Calibita, conocido entre los romanos como Fatebenefratelli (Haz el bien, hermano, en español) un centro con 438 años de antigüedad perteneciente a la Santa Sede y situado en una pequeña isla en el medio del río Tíber.

Ahí, los doctores Adriano Ossicini, Giovanni Borromeo y Vittorio Sacerdoti (el único judío de los tres) junto a los frailes de la orden española de los Hermanos de San Juan de Dios, elaboraron una sofisticada trama: montaron un pabellón de enfermedades infecciosas para esconder a tantos judíos como fuera posible antes de ser detenidos por la Gestapo y las diagnosticaron con una terrible y mortal enfermedad de la cual nadie había oído hablar.

Alegaron que esta enfermedad era altamente contagiosa y mortal, de modo que los soldados nazis evitaran entrar a las salas donde estaban los pacientes «infectados».  De esta manera, lograron proteger a muchos judíos, quienes fueron registrados como pacientes del síndrome K para esconderlos y salvarlos de la deportación y el exterminio.

¿Por qué el síndrome K?

Existen distintas versiones de por qué decidieron nombrarlo el “síndrome K”.  Se dice que lo llamaron K por el comandante (Albert) Kesselring (responsable de la ocupación de Italia).También aseguran que la K era también por Herbert Kappler, jefe de las temidas SS en Roma.

Borromeo, Sacerdoti y Ossicini fabricaron los expedientes médicos de los judíos que supuestamente habían contraído la misteriosa enfermedad, de la mano de un equipo muy amplio que involucró a religiosos, entre ellos el superior de la orden (San Juan de Dios) que administraba el hospital y Giovanni Battista Monti, el futuro papa Pablo V estaba al tanto de lo que ocurría en el hospital y lo apoyaba.

¿Cómo funcionaba?

Los síntomas iniciales eran dolor de cabeza, náuseas, vómitos. La única estrategia para su manejo era la cuarentena estricta de los afectados.

El síndrome K era altamente infeccioso, neurológicamente degenerativo y mortal, les dijeron. La supuesta enfermedad letal mantuvo a raya a los nazis, pero los médicos instruyeron a los judíos sobre qué hacer en caso de que éstos volvieran.

Si los alemanes volvían, ellos tenían que toser con todas sus fuerzas y dar la impresión de que eran enfermos terminales, y aunque los alemanes enviaron médicos al hospital para corroborar la versión de la enfermedad, se conformaron con las explicaciones de los médicos italianos.

Era más grande su miedo a contagiarse o no perder tiempo en un hospital lleno de enfermos lo que los hizo caer en el engaño, pues si los médicos alemanes hubieran hecho algún examen a los supuestos enfermos habrían descubierto la mentira.

Un mes después las fuerzas aliadas liberaron Roma y los supuestos pacientes que quedaban en el hospital fueron dados de alta.

¿Cuántas vidas el síndrome K les arrebató a los nazis? 

 Ese es un dato que en la actualidad sigue sin saberse. Debido a que el hospital Fatebenefratelli, era un puente de escape, a las personas que llegaban les daban documentación falsa para que pudieran irse a Suiza u otros países. Se sabe que la mayoría de los «pacientes» terminaron emigrando a América Latina luego de terminada la guerra.

La Iglesia Católica salvó a 4.480 judíos judíos del exterminio en Europa en hospitales, iglesias, monasterios y conventos.

El 21 de junio de 2016, el Hospital Fatebenefratelli fue reconocido como «Casa de la Vida» por la Fundación Raoul Wallenberg, una organización estadounidense dedicada a honrar los actos heroicos durante el Holocausto.

Stephen Edwards  realizó un documental llamado Síndrome K que narra la historia, actualmente puedes verlo en streaming en Amazon Prime Video, Youtube Movies, iTunes y Apple TV.

También puedes leer: Arielle Cojuc: sobreviviendo a los Nazis a los 10 años

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