viernes 21 de junio de 2024

Lance Wyman: El diseñador gráfico que transformó México

Lance Wyman: El diseñador gráfico que transformó México

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Lance Wyman, nacido en Newark, Estados Unidos, en 1937, es una figura emblemática en el mundo del diseño gráfico. Su influencia en la señalética y la comunicación visual ha dejado una huella profunda en México y más allá, destacándose por su capacidad de transformar espacios urbanos y eventos con su enfoque innovador.

Wyman pasó su juventud en zonas industriales y sirviendo en el ejército, experiencias que moldearon su interés en la señalética precisa e informativa. Su formación en diseño industrial le permitió desarrollar una filosofía centrada en la funcionalidad y la claridad comunicativa. Desde el inicio, Wyman se sintió atraído por la creación de sistemas de comunicación visual universales, y esta visión se materializó en proyectos de gran magnitud donde su habilidad para simplificar conceptos complejos resultó invaluable.

El metro de la Ciudad de México: un icono de la señalética de Lance Wyman

Uno de los proyectos más destacados de Wyman es la iconografía del metro de la Ciudad de México. Este sistema de señalética es reconocido por su simplicidad y funcionalidad, facilitando la movilidad de millones de pasajeros diarios. La señalética se define como un sistema de señales y símbolos utilizados para comunicar información específica a través de medios visuales, y su aplicación es esencial en entornos públicos y privados. En el caso del metro de la Ciudad de México, cada estación tiene su propio ícono distintivo, fácilmente reconocible y comprensible, independientemente del idioma o nivel de alfabetización de los usuarios.

Wyman combinó elementos de la cultura mexicana con principios de diseño moderno, creando un sistema que no solo mejora la experiencia de los usuarios del metro, sino que también se ha convertido en un símbolo de la identidad urbana de la Ciudad de México.

Algunos íconos representativos incluyen el Zócalo, con el Templo Mayor; Chapultepec, con un chapulín; Universidad, con un cóndor; Tlatelolco, con una pirámide; e Insurgentes, con el monumento a los Insurgentes.

La revolución visual de las Olimpiadas de México 68

Otro logro destacado de Wyman es el diseño de la identidad visual de los Juegos Olímpicos de México 1968. Junto con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y otros creativos, desarrollaron un logotipo y un sistema gráfico que representaba tanto el evento deportivo como la rica herencia cultural de México. El logotipo del 68, que integra los aros olímpicos con patrones geométricos inspirados en el arte huichol, es una obra maestra del diseño gráfico que fusiona modernidad y tradición.

Tras el éxito de los Juegos Olímpicos, Wyman continuó trabajando en México en varios proyectos importantes, como los logotipos del Papalote Museo del Niño, el Hotel Camino Real y la Central de Abasto. Cada uno reflejó su talento para crear identidades visuales claras y efectivas que resonaban con el público.

Después de su fructífera estadía en México, Wyman regresó a Estados Unidos, donde continuó su carrera como diseñador y docente. Abrió su propio despacho y se dedicó a la enseñanza, influenciando a nuevas generaciones de diseñadores con su enfoque en la funcionalidad y la claridad comunicativa. En 2019, el Gobierno de la Ciudad de México lo invitó a participar en la actualización de la imagen del transporte público de la capital, demostrando que sus principios de diseño siguen siendo relevantes.

Impacto cultural y político del trabajo de Wyman

El trabajo de Wyman en México no solo tuvo un impacto visual, sino también cultural y político. Durante los Juegos Olímpicos de 1968, un periodo marcado por la represión política y las protestas estudiantiles, su diseño se convirtió en un símbolo de resistencia y creatividad. Los estudiantes transformaron sus íconos deportivos en símbolos de protesta, utilizando elementos gráficos para expresar su descontento con el gobierno.

Recordemos que en octubre de 1968, México fue testigo de eventos trascendentales que redefinieron la identidad y la historia del país. Este mes marcó un punto de quiebre con el movimiento social liderado por estudiantes de la UNAM, el IPN y otras instituciones, quienes se unieron a profesores, intelectuales, obreros, campesinos y comerciantes para luchar contra el autoritarismo y abogar por mayores libertades políticas y civiles.

Sin embargo, el estado mexicano criminalizó al movimiento, tachándolo de intento comunista de derrocar al gobierno, lo que culminó en la trágica masacre de Tlatelolco, donde se estima que murieron cerca de 300 personas según organizaciones de derechos humanos.

Se incorporaron e intervinieron las imágenes de la Olimpiada: de los aros olímpicos del México 68 surgieron soldados a bayoneta calada, los señalamientos fueron estampados con botas, granaderos golpeadores, macanas, pistolas, bazucas o tanques, hasta llegar a la paloma picassiana intervenida directamente en vitrinas y paredes de la calle. Crédito: coolhuntermx

A pesar de la crisis social y política, diez días después de la masacre, el presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguró los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México. Este evento, que recibió a más de 5,500 deportistas de 112 países, fue el primero en América Latina y estuvo marcado por hitos como la participación de Enriqueta Basilio, la primera mujer en encender el pebetero olímpico, y la transmisión de televisión vía satélite a nivel mundial. Además, estos juegos dejaron una huella imborrable con 23 récords olímpicos y momentos icónicos como el saludo del Black Power por Tommie Smith y John Carlos.

Paralelamente, el diseño gráfico en México vivió una transformación significativa con la creación del logo de los Juegos Olímpicos de 1968. Este proyecto, liderado por arquitectos y diseñadores como Pedro Ramírez Vázquez, Eduardo Terrazas y Lance Wyman, entre otros, combinó elementos modernos y prehispánicos para desarrollar una identidad visual única.

La concepción del logotipo, influenciada por un chamán wixárika y ejecutada por Wyman, reflejaba la unión de líneas y símbolos que evocaban tanto la herencia cultural mexicana como una estética moderna, sentando las bases para el diseño gráfico contemporáneo en México y convirtiéndose en un símbolo de resistencia y cambio social.

En conclusión, Lance Wyman es un personaje de la historia de México porque ha dejado un legado duradero en el mundo del diseño gráfico, especialmente en México, donde su trabajo sigue influyendo en la interacción de las personas con su entorno urbano. Su enfoque en la funcionalidad, la claridad y la integración cultural ha establecido un estándar para el diseño de sistemas de señalética y comunicación visual a nivel mundial. Para aquellos interesados en conocer más sobre su obra, pueden seguir a Lance Wyman en su cuenta de X @lancewymannews y explorar la rica historia y el impacto de sus diseños.

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